En este blog se presenta el análisis del discurso de algunos pintores y sus obras más importantes, resaltando el impacto que estas tuvieron en el mundo del arte ya que marcaron una tendencia o contribuyeron ideológicamente a reforzar algunas creencias que se tenían en el tiempo y el contexto en el que se desarrollaron, gracias a que evidenciaron el estado cognoscitivo de cada pintor y la intención que cada uno tenía.

Esto, con el objetivo de entender la multiplicidad del concepto Discurso, que puede ser estudiado no solamente desde la perspectiva de lo textual, y en este caso específico, los elementos simbólicos que allí se plasman sino también de lo perceptible en una conversación, en un acto de interacción real. El discurso se entiende entonces como un producto social y cultural, concepto al que se le da primacía en este blog, resaltando la importancia y la influencia que tiene el contexto en la constitución de un discurso, cualquiera que sea su objetivo.

Por ello, este análisis va dirigido no solamente a quienes aprecian la pintura y la conciben como un elemento portador de significado sino también a todos aquellos interesados en lograr entender el discurso desde un perspectiva más amplia y ligada a todos los procesos de la vida social, aquellos que quieren comprender cómo se interpreta un discurso y cuál es su trascendencia.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Resaña Nº1: El Jardín de las Delicias

El Jardín de las Delicias forma parte de las numerosas y conocidas obras del pintor Holandés El Bosco y es, tal vez, una de sus obras más importantes gracias a que da cuenta de manera precisa la perspectiva que tenía de la vida este pintor y su crecimiento como artista debido a todo su recorrido artístico. Es así como Walter Bosing en su libro El Bosco: entre el cielo y el infierno dedica el capítulo denominado El triunfo del pecado al análisis de esta obra artística, desde la visión de la simbología de los elementos que allí se exponen tanto en la relación con el pintor como en la relación con el contexto de este. Este capítulo inicia con la descripción de otra de las obras de este autor que se denomina El carro de heno, para más adelante, aproximadamente en la mitad del capítulo, iniciar el análisis de El Jardín de las Delicias presentando las imágenes de la pintura y refiriéndose a ellas y a sus partes específicas durante toda la explicación.  
Así como de la vida de El Bosco no se tiene mucho conocimiento, del autor del libro que hace este análisis tampoco hay información. Lo que sí es conocido y se tiene claro es la editorial a la que este pertenece, la editorial alemana Taschen, reconocida dentro del mundo editorial por sus libros de excelente calidad y por sus bajos precios. Esta editorial es fundada en 1980 por Benedikt Taschen en Colonia, Alemania y desarrolla como temas principales de sus libros no solamente el arte, sino también la arquitectura, el cine el diseño, la fotografía, entre otros.
Según Bosing, El jardín de las delicias es un tríptico pintado al óleo sobre tabla de 220 x 389 cm, compuesto de una tabla central de 220 x 195 cm y dos laterales de 220 x 97 cada una (pintadas en sus dos lados) que se pueden cerrar sobre aquella. Como la mayoría de las obras de El Bosco, carece de datación. Algunos estudiosos y otros artistas la sitúan en torno al año 1503, otras fuentes hablan de hacia 1510, o quizás en la actividad final del pintor (1514-1515). Los análisis dendrocronológicos del roble de las tablas lo datan entre 1460 y 1466, el catálogo de la exposición sobre el artista celebrada en Róterdam en el año 2001 señala la fecha entre 1480 y 1490 mientras que la guía de visita editada por el Museo del Prado (lugar donde se encuentra actualmente el tríptico) señala las fechas 1500-1505.
“Lo que nos señala El Bosco (con la pintura), es un paraíso falso, cuya belleza transitoria conduce a los seres humanos hacia la ruina y la perdición” (Boring, 2000. Pág., 56). El tríptico es una obra llena de símbolos que se pueden apreciar tanto en la parte externa como interna del cuadro. Allí se hace alusión al tercer día de la creación del mundo donde se muestra a la Tierra llena de animales y plantas, sin humanos; encerrada en una esfera de cristal que simboliza la fragilidad del mundo la cual se rompe cuando el tríptico se abre y muestra un sinfín de pecados con su preludio y sus consecuencias.

El panel izquierdo muestra el paraíso cuyas figuras centrales son Adán, Eva y Dios mismo. Al lado izquierdo de ellos se ve el Árbol de la Vida y a lo lejos se ve el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal con la serpiente enroscada en él. Junto a este árbol hay una piedra antropomorfa que simboliza el rostro oculto de Satanás que anuncia la futura aparición del pecado junto con todas las demás formas y seres extraños o demoníacos que rodean a los personajes principales.
Efectivamente, en el panel central, se evidencia una gran cantidad de pecados derivados especialmente de la lujuria. Comparándolo con el panel izquierdo, el paraíso tiene una gran similitud con el paraíso de Adán y Eva lo que representa a la Tierra llena de pecado. Uno de los elementos simbólicos que apoya esta interpretación, hace referencia a la reiterada aparición de frutos como fresas o manzanas dentro del paisaje, lo cual simboliza tanto los placeres carnales como los frutos por los cuales se cometió el pecado original y el hombre fue desterrado del paraíso.
Pero, en este panel, Dios está ausente lo que podría simbolizar su arrepentimiento, como lo dice en Génesis 6:5-7: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la Tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la Tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la Tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.”
Finalmente, en el panel de la derecha, está dibujado el Infierno con múltiples representaciones de torturas y condenas, consecuencia de los pecados cometidos deliberadamente en la Tierra. A través de distintos personajes, bestias y extrañas torturas se evidencia el castigo a pecados como la avaricia, la pereza, la gula, la lujuria y la soberbia junto con la gravedad de estos pecados. Aún se desconoce por qué El Bosco considera la música como un pecado o por qué pinto instrumentos musicales en su representación del Infierno. La distinción del color, que pasó de los vivos tonos azules y verdes a lúgubres rojizos y colores tierra, hace alusión al tormento del Infierno y que el paraíso se acabó: todos pagan por lo que hicieron.

En cuanto al estilo de la obra, se evidencia que el Bosco era un maestro en el dibujo, en el manejo del color claroscuro, el tratamiento de la luz y la perspectiva, los paisajes que son reales e irreales al mismo tiempo. La composición del tríptico es caótica debido a la gran cantidad de escenas y personajes que parecen estar ubicados sin orden específico pero que al ser detallados se puede notar que sí están ordenados. Se puede apreciar que ubica la línea del horizonte muy arriba en la tabla para lograr un efecto de profundidad y así poder dibujar planos muy diferentes el uno del otro pero que se funden entre sí. El paraíso y la tierra están unidos por la misma claridad e incluso por el mismo horizonte, pero en el Infierno la claridad no existe y el horizonte parece haber desaparecido dando un ambiente nocturno y desesperanzador.
Este autor logra hacer un análisis muy detallado y acertado de esta famosa e interesante obra de El Bosco señalando tanto los simbolismos presentes en esta pintura como las características propias del autor que llevan a concluir estos significados y plasman la calidad y la especialidad de los trabajos de El Bosco y de sus concepciones sobre el mundo.
Es posible concluir entonces que, como plantea Bosing, el tema central de El Jardín de las Delicias es una advertencia de lo que le sucederá a la humanidad al tener una mente y actitud pecaminosas; es la representación del acto sexual, “una manifestación de la caída del hombre de su estado angélico, en el mejor de los casos como un mal necesario, en el peor como un pecado mortal” (Boring, 2000. Pág. 51). A pesar de la gran diferencia social y psicológica de aquella época con la actual, los pecados que retrata El Bosco no son diferentes de los que se evidencian hoy en día. Sin embargo, la forma en que la sociedad los justa y califica se ha ido transformando, siendo este tipo de conductas en la actualidad menos reprochables e incluso más cotidianas independientemente de la religión o ideología. Incluso los que dicen no pertenecer a ninguna religión, en su interior lo saben y sienten miedo. Se podría decir que en aquella época e incluso actualmente, se vive en el panel central, en el jardín de las delicias, es decir, en la lujuria donde la ausencia de Dios es cada día más notable.

Bibliografía
Bosing, W. (2000). El bosco: entre el cielo y el infiernoGermany: Benedikt Taschen Verlag Gmbh Hohenzollernring.

1 comentario:

  1. La reseña presenta un título acorde con el texto, pero más que mencionar el nombre de la obra reseñada se pudo incluir la postura frente a este en él; se presenta una introducción clara con el objetivo, nombre del título y autor reseñado y su contenido, también en el desarrollo se evidencian las ideas centrales, siendo éstas apoyadas por ideas secundarias durante todo el texto; ostenta una conclusión clara mostrando la postura de las autoras, siendo argumentada de manera adecuada y por último tiene validez y coherencia, en el sentido que desarrollan de las ideas con total claridad.

    ResponderEliminar